


Septiembre se viste de amarillo para prevenir el suicidio
La familia es el primer entorno seguro de un adolescente, y abrir este diálogo sin tabúes no incrementa el riesgo, sino que construye un puente de confianza fundamental. Al normalizar la conversación sobre la salud mental, los padres y cuidadores no solo aprenden a identificar señales de alerta tempranas, sino que le demuestran al joven que su dolor es válido, que no está solo y que siempre hay una alternativa de apoyo.
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