Nuestro Colegio

El Liceo Campestre de Pereira es un colegio que ofrece un entorno natural único, ideal para el aprendizaje y el desarrollo integral de sus estudiantes. Ubicado en un ambiente campestre, cuenta con amplios espacios verdes que permiten el contacto directo con la naturaleza, fomentando un ambiente de tranquilidad y bienestar.

El campus está diseñado para que los niños disfruten de diversas áreas recreativas y deportivas. Los parques infantiles son el lugar perfecto para que los más pequeños jueguen y socialicen mientras desarrollan habilidades motoras. Además, el colegio cuenta con canchas deportivas polifuncionales y una cancha sintética, ideales para practicar disciplinas como fútbol, baloncesto y voleibol.

Para promover un estilo de vida saludable y activo, el Liceo Campestre también dispone de una piscina, donde los estudiantes pueden disfrutar de clases de natación y actividades acuáticas. Estos espacios no solo están pensados para la recreación, sino también para fortalecer la educación física y el trabajo en equipo.

En el Liceo Campestre de Pereira, cada rincón está diseñado para que los estudiantes crezcan, aprendan y se diviertan en un entorno que combina naturaleza, deporte y educación de calidad.

Historia

El Centro de Enseñanza Precoz “La Alegría de Aprender” fundado en 1988 es nuestro preescolar, que cuenta con cuatro grupos: Párvulos, Prejardín (Precoz C), Jardín (Precoz B) y Transición (Precoz A), comenzando con Párvulos desde los dos años.

En 1996, se crea el Liceo Campestre de Pereira, iniciando con la básica primaria y, año tras año, avanzando hacia la consolidación de este sueño. En 2001, inicia la básica secundaria y en 2006, se suma la educación media.


Este innovador proyecto fue fundado por:

✅Ana Milena Buitrago Buitrago
✅ Rocío de la Pava López
✅ Luz Marina de la Pava López

Junto a un equipo comprometido que creyó desde el principio en la transformación de la educación de la región. Entre sus grandes colaboradores, se destaca un gran líder, Jeismer Andrés Restrepo (Q.E.P.D.), un ser humano excepcional, con la claridad y lógica que su amor por las matemáticas le ayudo a desarrollar, inteligente, carismático y empático, cuya pasión por la enseñanza y su capacidad para conectar con los estudiantes dejaron una huella profunda en la comunidad educativa, siendo una pieza clave en la construcción y éxito de este gran proyecto.